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martes, 10 de enero de 2023

Clotilde García del Castillo. Galería fotográfica. 02

 Clotilde García del Castillo

«Clotilde García del Castillo (1865-1929), un nombre corriente para una mujer que no lo fue. Ella fue la mujer que estuvo siempre junto a Joaquín Sorolla pero además, Clotilde conservó  los testimonios de su vida común y del trabajo de Sorolla (cartas, fotos, las listas de los cuadros que se enviaban a las exposiciones, las cuentas,...).Fue ella la que personalmente se encargó de donar al Estado la casa familiar de Madrid y convertirla así en el Museo Sorolla del que todos nos sentimos tan orgullosos.


Celebración familiar en Valencia. 1907

Antonio García Peris


Clotilde con su nieto

Museo Sorolla


Exposición homenaje a Aureliano de Beruete en la Casa Sorolla. 1912

Sorolla posa junto a su esposa y sus dos hijas con la viuda y el hijo de Beruete, ante el retrato del pintor

Mariano Moreno García

Museo Sorolla

Clotilde y Joaquín se conocieron en Valencia siendo niños. Más tarde Sorolla trabajó como iluminador del fotógrafo Antonio García Peris, el padre de Clotilde,  que fue, además, mecenas y protector del pintor. Clotilde y Joaquín se casaron en 1888, vivieron un año en Italia y en 1889 se instalaron en Madrid.



Joaquín Sorolla, junto a su mujer y sus dos hijas, pintando en la playa de Zarauz. 1910

Talleres fotográficos Amer

Museo Sorolla


Sorolla y Clotilde con sus hijas y una sobrina posan en el jardín de la casa de la calle Miguel Ángel de Madrid. 1910

Museo Sorolla

En 1890 nace su primera hija María, en 1892 nace Joaquín y en 1895 Elena. Sorolla no deja de retratar a Clotilde pero lo hace también mientras ella ejerce de madre.

Pero Clotilde no pierde su condición de mujer, de compañera, por haber sido madre. Sorolla la sigue retratando sola en muchas ocasiones.


El matrimonio Sorolla y sus hijas

Museo Sorolla


La familia Sorolla en San Sebastián. 1911

Anónimo

Museo Sorolla

Y Clotilde, contrariamente a otras mujeres de su condición social de la época, parece dedicarle tiempo y dedicación a sus hijos y ser feliz con ello. Y la mirada de Sorolla es de padre, amante, cómplice.


El pintor y su esposa vestidos con kimono en el jardín de la casa del doctor Madinaveitia en San Sebastián. 1911

Anónimo

Museo Sorolla


Escena familiar. 1912

Anónimo

Museo Sorolla


Clotilde en el jardín de la Casa Sorolla. 1912

Anónimo

Museo Sorolla


Clotilde en el jardín de la Casa Sorolla. 1913

Anónimo

Museo Sorolla

Y pese a las teorías sobre el malditismo y la vida problemática que debe llevar un artista para poder ser creativo, nos enfrentamos a un Sorolla que parece ser feliz con la mujer con la que comparte su vida y con la familia que ha creado con ella. Durante temporadas, a veces largas, Sorolla tiene que viajar lejos de su familia para atender encargos de su trabajo. La correspondencia que se guarda de esos periodos es realmente clara y tierna: Joaquín y Clotilde se echan mucho de menos y se dedican emotivas palabras de cariño. Uno siente casi pudor al asomarse así a una relación tan íntima...»


sábado, 10 de diciembre de 2022

Clotilde García del Castillo. Galería fotográfica. 01

Clotilde García del Castillo

«Clotilde García del Castillo (1865-1929), un nombre corriente para una mujer que no lo fue. Ella fue la mujer que estuvo siempre junto a Joaquín Sorolla pero además, Clotilde conservó  los testimonios de su vida común y del trabajo de Sorolla (cartas, fotos, las listas de los cuadros que se enviaban a las exposiciones, las cuentas,...).Fue ella la que personalmente se encargó de donar al Estado la casa familiar de Madrid y convertirla así en el Museo Sorolla del que todos nos sentimos tan orgullosos.


Clotilde y Joaquín se conocieron en Valencia siendo niños. Más tarde Sorolla trabajó como iluminador del fotógrafo Antonio García Peris, el padre de Clotilde,  que fue, además, mecenas y protector del pintor. Clotilde y Joaquín se casaron en 1888, vivieron un año en Italia y en 1889 se instalaron en Madrid.


Clotilde García del Castillo. Circa 1868

Antonio García Peris

Museo Sorolla


Clotilde García del Castillo. Circa 1874

Atribuído a Antonio García Peris

Museo Sorolla


Clotilde García del Castillo

Antonio García Peris

Museo Sorolla

En 1890 nace su primera hija María, en 1892 nace Joaquín y en 1895 Elena. Sorolla no deja de retratar a Clotilde pero lo hace también mientras ella ejerce de madre.

Pero Clotilde no pierde su condición de mujer, de compañera, por haber sido madre. Sorolla la sigue retratando sola en muchas ocasiones.


El matrimonio Sorolla. 8 de septiembre de 1888

Antonio García Peris

Museo Sorolla


Clotilde García del Castillo

Antonio García Peris

Museo Sorolla


Clotilde vestida de valenciana. 1888-1889

Antonio García Peris

Museo Sorolla


Retrato de estudio del pintor tomando unos apuntes mientras es observado por su esposa que sostiene una sombrilla blanca. 1901

Antonio García Peris

Museo Sorolla

Y Clotilde, contrariamente a otras mujeres de su condición social de la época, parece dedicarle tiempo y dedicación a sus hijos y ser feliz con ello. Y la mirada de Sorolla es de padre, amante, cómplice.


Retrato de estudio del matrimonio con sus tres hijos. 1901

Antonio García Peris

Museo Sorolla


Clotilde con su hijo Joaquín. 1892

Antonio García Peris

Museo Sorolla

Sorolla y la fotografía

Roberto Díaz Pena


Joaquín Sorolla pintando. 1906

Christian Franzen y Nissen

Museo Sorolla

Sorolla y la fotografía

Roberto Díaz Pena

Y pese a las teorías sobre el malditismo y la vida problemática que debe llevar un artista para poder ser creativo, nos enfrentamos a un Sorolla que parece ser feliz con la mujer con la que comparte su vida y con la familia que ha creado con ella. Durante temporadas, a veces largas, Sorolla tiene que viajar lejos de su familia para atender encargos de su trabajo. La correspondencia que se guarda de esos periodos es realmente clara y tierna: Joaquín y Clotilde se echan mucho de menos y se dedican emotivas palabras de cariño. Uno siente casi pudor al asomarse así a una relación tan íntima...»


Joaquín Sorolla pintando un boceto para el cuadro "Clotilde con traje negro". 1906

Atribuído a Christian Franzen y Nissen

http://aliciaporamoralarte.blogspot.nl/


jueves, 10 de diciembre de 2020

Clotilde y Sorolla

Clotilde y Sorolla

«Clotilde García del Castillo (1865-1929), un nombre corriente para una mujer que no lo fue. Ella fue la mujer que estuvo siempre junto a Joaquín Sorolla pero además, Clotilde conservó los testimonios de su vida común y del trabajo de Sorolla (cartas, fotos, las listas de los cuadros que se enviaban a las exposiciones, las cuentas,...).Fue ella la que personalmente se encargó de donar al Estado la casa familiar de Madrid y convertirla así en el Museo Sorolla del que todos nos sentimos tan orgullosos.

Clotilde y Joaquín se conocieron en Valencia siendo niños. Más tarde Sorolla trabajó como iluminador del fotógrafo Antonio García Peris, el padre de Clotilde, que fue, además, mecenas y protector del pintor. Clotilde y Joaquín se casaron en 1888, vivieron un año en Italia y en 1889 se instalaron en Madrid.
 
 
En 1890 nace su primera hija María, en 1892 nace Joaquín y en 1895 Elena. Sorolla no deja de retratar a Clotilde pero lo hace también mientras ella ejerce de madre.

Pero Clotilde no pierde su condición de mujer, de compañera, por haber sido madre. Sorolla la sigue retratando sola en muchas ocasiones.

Y Clotilde, contrariamente a otras mujeres de su condición social de la época, parece dedicarle tiempo y dedicación a sus hijos y ser feliz con ello. Y la mirada de Sorolla es de padre, amante, cómplice.
Y pese a las teorías sobre el malditismo y la vida problemática que debe llevar un artista para poder ser creativo, nos enfrentamos a un Sorolla que parece ser feliz con la mujer con la que comparte su vida y con la familia que ha creado con ella. Durante temporadas, a veces largas, Sorolla tiene que viajar lejos de su familia para atender encargos de su trabajo. La correspondencia que se guarda de esos periodos es realmente clara y tierna: Joaquín y Clotilde se echan mucho de menos y se dedican emotivas palabras de cariño. Uno siente casi pudor al asomarse así a una relación tan íntima.

Son numerosos los cuadros de periodos de vacaciones en los que Sorolla plasma a Clotilde y al resto de la familia. Y es que el pintor no parece estar nunca de vacaciones o necesita sus pinceles para vivirlas de verdad y guardar para siempre esas instantáneas de felicidad bañadas por su prodigioso dominio de la luz.

Clotilde era consciente de su papel difícil siendo la compañera de un hombre con tanta fama y talento... En algunas de sus cartas le dice que debería quedarse en una esquina y hacerse pequeñita hasta casi desaparecer, pero que no lo consigue. Pero Clotilde no es mujer que desaparezca, no es una gran belleza, pero tiene un encanto y una elegancia muy especiales. La Clotilde que su marido pinta es una mujer inteligente y con carácter.

Y los pinceles de Sorolla no engañan, en sus cuadros Clotilde va cumpliendo años y cogiendo algunos kilos. El tiempo pasa y es absurdo aferrarse a una juventud ya pasada.

En julio de 1920 Joaquín Sorolla sufrió un ataque de hemiplegia que le impidió volver a pintar como ya relatamos en Joaquín Sorolla, la última pincelada. Clotilde siguió a su lado y le acompañó en todo momento.

En 1925, Clotilde García del Castillo dictó testamento donando todos sus bienes al Estado para la fundación de un museo en memoria de su marido. El Museo Sorolla de Madrid se inauguró en 1932. Joaquín Sorolla sigue vivo en toda su obra, Clotilde respira en cada rincón del Museo, que fue su casa, y en los múltiples retratos que de ella hizo el pintor».

http://aliciaporamoralarte.blogspot.nl/