viernes, 10 de septiembre de 2021

Sorolla y el mar. La pesca. Los cordeleros

Sorolla y el mar. La pesca. Los cordeleros

«Y los cordeleros, arrolladas al busto las madejas de cáñamo, andaban de espaldas por la ribera de la acequia, formando entre sus ágiles dedos el hilo que se prolongaba sujeto al incansable torno».

Flor de mayo

Vicente Blasco Ibáñez

«El día 12 de diciembre del año 1748 festividad de Nuestra Señora de Guadalupe, por medio de una Real Cédula, fueron aprobadas las ordenanzas del …Gremi de Cordellers, per al bon règim i govern de l’ofici…, determinando claramente que su manufactura debía de ser exclusivamente de cáñamo.


En el gremio de los cordeleros o “soguers”, trabajaban mujeres y niños, el cáñamo, cultivándolo, elaborándolo y con el cual confeccionaban cualquier tipo de hilo. La cuerda que está formada por más de una “guita”, se llama cosedera y se utiliza para coser las suelas de las zapatillas “espardenyes”. También lo trabajaban haciendo el trenzado, “l´aixereta”, siendo esta trenza la que se utilizaba para confeccionar la suela de las alpargatas.

Algunas veces confeccionaban hilos para hacer la cuerda “colchada”, que es una soga de considerable grosor. Consta de cuatro cordones y cada uno de estos, a su vez, de quince hilos “sencillos. Se usa para el “bou embolat”, también podían hacerse sogas, maromas para la mar, etc.

La siembra del cáñamo se hacía a finales de marzo, tal como dice el refrán “Cánem gentil, sembrat en març i eixit en abril”.


La cosecha del cáñamo en Valencia

Mundo Gráfico. 14 de enero de 1920

http://hemerotecadigital.bne.es/issue.vm?id=0002153681&page=19&search=&lang=es

https://fullesgroguesvoramar.blogspot.com/2020/01/la-cosecha-del-canamo-en-valencia.html

El cáñamo segado se deja unos días extendido en el campo, para que reciba la serena un par de noches, luego se agavilla en pequeñas haces o “garbes” atadas en una ligadura de esparto, posteriormente se sacude con unas “forques” para que se desprendan las hojas del cáñamo, después se procede a carmenar o “escarpir” el cáñamo, para lo cual son revueltas las gavillas a fin de que se enrubie su parte interior y finalmente se bate con un bastón o con la mano afín de hacer caer, las últimas hojas.

El cáñamo en flor se coloca dentro de grandes balsas o “safareig” llenas de agua para su remojo, “remullada”, se le colocan encima piedras para que no aflore a la superficie, y así el agua va pudriendo la corteza del mismo hasta que se suelta, luego se saca dejándolo secar al sol y cuando está seco se recoge en gavillas.

Los hombres que trabajaban en este proceso de la elaboración del cáñamo, se llamaban agramadores, trabajando estos en cuadrillas.

Una vez el proceso anterior realizado y después de secas las gavillas extendidas en la era, las recogían y se las repartían, cada agramador con su agramadera, que consistía en un tronco de higuera, con un gran canal en la superficie superior, y con una “maça”, que es un leño, con una hoja de hierro, que encajaba en el canal, se le daba golpes o “maçades”, para hacer caer los desechos “borres”.

Este trabajo por ser muy agotador ha dado origen a un aforismo valenciano “Bon pit, bon cánem”.


Agramando el cáñamo

Nuevo Mundo

El “pentinat” consiste en separar del mazo de cáñamo las fibras más pequeñas y de menos calidad, se emplea un rastrillo para la realización de este trabajo, el “pinter”, luego ponía una tabla de madera plantada con largas tachas o “púas”de unos 25 o 30 centímetros de longitud en posición vertical.

El “pentinador”, de pie y enfrente de la tabla con un manojo de cáñamo le daba golpes contra las “púas”, tirando al mismo tiempo contra sí, quedándose las hebras más pequeñas y las menos finas enganchadas entre las “púas”. De este modo se van separando las hebras buenas de las malas, las cuales van a servir para fines distintos.

Cuando llovía, como no podían ni menar ni hilar, los patronos aprovechaban el día para “pentinar” el cáñamo y así poder quitar los pedazos de los troncos del cáñamo y sus enredos.

La “aixereta” es una trenza que se hace de los residuos del cáñamo, de nombre “moca” o “mocaes”, son los residuos que se quedan sobre el “pinter”, es un trabajo manual y generalmente lo desempeñaban mujeres. El cáñamo se pone dentro de una cesta de mimbre de forma abombada, alta de boca y no muy ancha llamada “basso”, de donde se va sacando a medida que se va trenzando, la cual se trenzaba en tres cabos.

Una vez fabricada “l´aixereta” se la llevaban a los “ordidors”, que eran hombres que trabajaban en un banco de madera, donde se le daba forma a la suela para la fabricación de zapatillas “espardenyes”.

Para la realización del “ro” se necesitaban unas ruedas encima de una plataforma llamada “ro”, en la cual se halla un rombo que ocupa la parte central del círculo formado por dos planchas, en disposición circular, a unos cinco centímetros de la circunferencia de los bordes de las planchas, y unos tacos de unos diez centímetros de longitud y tres de diámetro clavados a ambas planchas por lo que la “ro” tiene de 14 a 15 cm. de grosor.

En el eje de la “ro” había una manivela de hierro, que servía para hacerla rodar.

Esta labor se realizaba normalmente por un hombre ayudado por un niño.

Los hiladores, cogían un “manoll” de cáñamo y se lo ponían en la cintura sosteniéndolo con una faja o un pequeño delantal, luego cogían hebras de hilo y las colocaban en los dos carretes, en los cuales había dos estrías donde se colocaba una fina cuerda que da la vuelta a la “ro” por encima de los pequeños tacos con la cual, al imprimirle un movimiento circular a la “ro” giran al mismo tiempo los carretes, que están sujetos en la parte superior de la (T).

El cáñamo cuando más limpio estaba de tropezones, más aprisa se le podía trabajar.

Mientras que el niño “menaor” daba la vuelta a la manivela, el “filaor” iba confeccionando el hilo, si le giraba a la derecha, se confeccionaba el hilo de dos hebras “cabillos” que sirve para coser la careta y el talón de la zapatilla, “encarar” y si giraba a la izquierda se confeccionaba el hilo de tres o cuatro hebras “cabillos” para cerrar, “tancar”, encordar y también de tres o cuatro para coser las suelas de las zapatillas.


Filadors en El Cabanyal

En la mano derecha, llevaban un trapo de nombre “braguer”, que mojaban con el agua que tenían en una cazuela de barro bajo la “ro”. Mojaban el “cànem” tal como iban confeccionando la cuerda, que suavizaba y daba brillo al hilo, este trapo o guante les servía de resguardo para no cortarse las manos con el hilo.

Estas eran, muy resumidas, las tareas de los cordelers y su venta y comercialización en Valencia se situaba en la “Calle Cordellats”, cuya antigüedad se remonta al año 1384. Esta se alarga desde la “Plaza de la Compañía” hasta la “Plaza del Mercado” y atravesaba la muralla árabe del siglo XI. Su corto recorrido bordea uno de los laterales del edificio de La Lonja y desde ella se divisa la Parroquia de los Santos Juanes. El motivo de su rótulo no fue otro que el asentamiento gremial de comercios de cordeles y de esparto junto con escobas de palma de murta y las tradicionales alpargatas y también el del abastecimiento de nieve y hielo. Se cree además que el poeta y médico del siglo XV Jaume Roig habitó la casa de la “Calle Cordellats” con esquina a la “Calle de las Danzas”».

El Gremio de los cordeleros

Jesús Moya Casado



Cordeleros. 1893

Óleo. 51 x 70

Colección privada


Cordeleros de Valencia. 1897

Óleo. 66 x 96

Museo Sorolla


martes, 10 de agosto de 2021

Sorolla y el mar. La pesca. Los palangraneros

Sorolla y el mar. La pesca. Los palangraneros

«Son unos capazos de pleita -que se llaman llatas- , y se rodean con anzuelos donde se pone la carnada. Con el palangre se pesca el mero, la mabra, el pajel. Se calan con una piedra y la situación la señala una boya. Las mejores son las calabazas de huerta, " els rodaors", que les decimos. Antes se pintaban de negro y azul, pero ahora de rojo. En la calabaza es como se puede liar bien el cordel; lo que ocurre es que cada vez se cultivan menos».

Valencianos de la mar

María Ángeles Arazo


Preparant el palangre

El món mariner del Cabanyal

Pep Martorell

Subida por Carlos Tárrega Momblanch a VAHG


Regreso de la pesca del bou

Todocolección



Preparando el palangre

?





José María Ortolá

Pescadores valencianos. 1895

Joaquín Sorolla y Bastida

Óleo. 65 x 85

Colección particular


Sol de la mañana. 1901

Óleo. 81 x 128

Colección privada


sábado, 10 de julio de 2021

Sorolla y el mar. La pesca. Los rederos

Sorolla y el mar. La pesca. Los rederos

"Uno de los grandes tópicos acerca de la pintura de Sorolla es intentar aglutinar en la idea de pintura de playa tanto las representaciones de bañistas como las de los pescadores, cuando realmente se trata de dos vertientes de su pintura completamente diferentes, aunque tanto unas como otras se desarrollasen mayoritariamente en la playa de Valencia"

http://elcuadernodegautier.blogspot.com/

Los rederos

Sigue siendo un oficio imprescindible en los pueblos pesqueros, por mucho que se piense que está en peligro de extinción. Aún se puede encontrar cosiendo redes a padres e hijos, porque esta actividad lleva siglos traspasándose entre generaciones. En cualquier caso, no son muchos los jóvenes que piensen en dedicarse a esta labor de auténtica artesanía.




Redes de pescar. 1893

Óleo. 60 x 70

Colección privada


Reparando redes. 1901

Óleo. 164 x 133

Museo Nacional de San Carlos. Ciudad de Méjico


La red. 1899

Óleo.50 x 69

Colección privada


Pescadores recogiendo las redes. 1896

Óleo. 67 x 88

Galleria Nazionale d'Arte Moderna e Contemporanea di Roma


Cosiendo las redes. Playa de Valencia. 1902. 

Óleo

 Colección Masaveu 


Arreglando las redes. 1899

Óleo. 22.2 x 36.9

Colección privada


Reparando las redes. Valencia

Óleo. 38.1 x 57.1

Colección privada


Componiendo redes

Óleo. 13,20 x 16,70 

Museo Sorolla


Reparando redes. 1930

El Cabanyal

http://fedepesca.org/el-cabanyal-y-la-tradicion-pesquera-valenciana/


Reparando las redes

?


Reparando las redes

El Cabanyal. 1966

Luis Vidal Corella

Cortesía de José Navarro Escrich


Redes de pesca

El Cabanyal. 1962

Luis Vidal Corella

Cortesía de José Navarro Escrich


Reparando las redes

El Cabanyal. 1905

Subida por Alberto Alós (D.E.P.) a VAHG


Remendando las redes

La Malvarrosa

http://lamalva-rosaenblancinegre.blogspot.com/


Redes al sol

El Cabanyal

Subida por Pilar Martínez Olmos a VAHG


Reparando las redes

Cortesía de José Reig Capilla




jueves, 10 de junio de 2021

Comprendiendo la obra de Sorolla. 05

La pincelada de Sorolla

«La pintura de Sorolla cambia en las distintas etapas de su vida. Sin embargo, como rasgo general se puede ver que quita importancia al dibujo (a pesar de que era muy buen dibujante) y sin embargo se apoyaba en el color, cuya aplicación variaba: grandes pinceladas horizontales en el mar, pinceladas más difusas en el cielo y en las figuras. 



Niños en la orilla del mar. 1903

La pintura de Sorolla no es tan pastosa como en los impresionistas, sino más amplia y fluida.»

Myriam Ferreira. Coordinadora del Grado de Humanidades de UNIR

lunes, 10 de mayo de 2021

Comprendiendo la obra de Sorolla. 04


 El tema en Sorolla

«El tema en las obras de Sorolla suele ser sencillo, incluso anecdótico. El siglo XIX había comenzado con grandes cuadros, de temas históricos, religiosos o mitológicos, llenos de personajes y de sentimientos intensos. En cambio, a medida que se avanza en el siglo se va prefiriendo los temas sencillos, poco enfáticos, con un carácter más intimista. En el caso de Sorolla, los temas que predominan son los paseos a la orilla del mar, los pescadores, los jardines y paisajes, los retratos en las propias casas de los retratados… No hay un interés por la captación de un momento lleno de tensión, sino que se prefiere la belleza de un hecho anecdótico y aparentemente poco importante. 


Las tres hermanas. 1909

Óleo. 93,4 x 113,2

Colección privada
 

Saliendo del baño. 1915

Óleo. 130 x 150

Museo Sorolla
 



Elena en la playa. 1909

Óleo. 200 x 120

Museo Sorolla
 

La abuela. 1908

Óleo. 81.3 x 105.4

Cincinnati Art Museum
 

Una característica de la pintura de Sorolla y de la pintura de finales del siglo XIX en general es que hay un mayor interés por representar a mujeres y niños que por representar a hombres adultos. Tal vez porque las escenas que muestran a mujeres y niños reflejan mayor intimismo y también mayor alegría».

Myriam Ferreira. Coordinadora del Grado de Humanidades de UNIR

 

sábado, 10 de abril de 2021

Comprendiendo la obra de Sorolla. 03

Los colores de Sorolla

«Sorolla representa muchas veces a figuras vestidas de blanco a orillas del mar, por lo que los colores que predominan en sus obras deberían ser muy fríos (azules y blancos). 
 


Bajo el toldo

Óleo. 99 x 126

Saint Louis Art Museum
 
 
Sin embargo, las obras de Sorolla no transmiten sensación de frialdad, sobre todo porque su mar no es solamente azul: tiene reflejos violetas, amarillentos y verdosos, colores más cálidos, cuyo brillo se refleja en las vestimentas de las figuras. 
 

Elena en la playa. 1909

Óleo. 200 x 120

Museo Sorolla
 
 
Y en aquellas obras que permiten una mayor riqueza cromática, Sorolla se vuelca en colores claros, brillantísimos e intensos, como ocurre por ejemplo en los jardines, donde la vegetación se convierte en oleadas de colores verdes y amarillos tan intensos que casi hieren la vista».

Myriam Ferreira. Coordinadora del Grado de Humanidades de UNIR 
 
 

miércoles, 10 de marzo de 2021

Comprendiendo la obra de Sorolla. 02

Sorolla y la luz
 
«Siempre se ha dicho que Sorolla es un maestro de la luz, pero ¿cómo hace para que sus cuadros sean tan luminosos? Puedes empezar por fijarte en dos pequeños detalles: cómo pinta las partes más iluminadas y cómo pinta las sombras. Para las partes más iluminadas utiliza reflejos de la luz muy blancos, en vez de la suave gradación de la luz que usaban pintores anteriores. Sorolla utiliza unos toques de pintura blancos, por ejemplo en las rodillas y piernas del niño y en los brazos de la madre, que incrementan la intensidad de la luz.

 

Cosiendo la vela. 1896

Óleo. 93 x 130

Galleria Internazionale d’Arte Moderna Ca’Pesaro (Venecia)

Sorolla no suele usar el color negro para las sombras, sino que prefiere utilizar tonos azules e incluso verdosos, amarillentos o anaranjados. De este modo, hasta las sombras resultan luminosas».

Myriam Ferreira. Coordinadora del Grado de Humanidades de UNIR