Sorolla en Nueva York. Galería fotográfica
viernes, 10 de febrero de 2023
Sorolla en Nueva York. Galería fotográfica
martes, 10 de enero de 2023
Clotilde García del Castillo. Galería fotográfica. 02
Clotilde García del Castillo
«Clotilde García del Castillo (1865-1929), un nombre corriente para una mujer que no lo fue. Ella fue la mujer que estuvo siempre junto a Joaquín Sorolla pero además, Clotilde conservó los testimonios de su vida común y del trabajo de Sorolla (cartas, fotos, las listas de los cuadros que se enviaban a las exposiciones, las cuentas,...).Fue ella la que personalmente se encargó de donar al Estado la casa familiar de Madrid y convertirla así en el Museo Sorolla del que todos nos sentimos tan orgullosos.
Clotilde y Joaquín se conocieron en Valencia siendo niños. Más tarde Sorolla trabajó como iluminador del fotógrafo Antonio García Peris, el padre de Clotilde, que fue, además, mecenas y protector del pintor. Clotilde y Joaquín se casaron en 1888, vivieron un año en Italia y en 1889 se instalaron en Madrid.
En 1890 nace su primera hija María, en 1892 nace Joaquín y en 1895 Elena. Sorolla no deja de retratar a Clotilde pero lo hace también mientras ella ejerce de madre.
Pero Clotilde no pierde su condición de mujer, de compañera, por haber sido madre. Sorolla la sigue retratando sola en muchas ocasiones.
sábado, 10 de diciembre de 2022
Clotilde García del Castillo. Galería fotográfica. 01
Clotilde García del Castillo
«Clotilde García del Castillo (1865-1929), un nombre corriente para una mujer que no lo fue. Ella fue la mujer que estuvo siempre junto a Joaquín Sorolla pero además, Clotilde conservó los testimonios de su vida común y del trabajo de Sorolla (cartas, fotos, las listas de los cuadros que se enviaban a las exposiciones, las cuentas,...).Fue ella la que personalmente se encargó de donar al Estado la casa familiar de Madrid y convertirla así en el Museo Sorolla del que todos nos sentimos tan orgullosos.
Clotilde y Joaquín se conocieron en Valencia siendo niños. Más tarde Sorolla trabajó como iluminador del fotógrafo Antonio García Peris, el padre de Clotilde, que fue, además, mecenas y protector del pintor. Clotilde y Joaquín se casaron en 1888, vivieron un año en Italia y en 1889 se instalaron en Madrid.
En 1890 nace su primera hija María, en 1892 nace Joaquín y en 1895 Elena. Sorolla no deja de retratar a Clotilde pero lo hace también mientras ella ejerce de madre.
Pero Clotilde no pierde su condición de mujer, de compañera, por haber sido madre. Sorolla la sigue retratando sola en muchas ocasiones.
Y Clotilde, contrariamente a otras mujeres de su condición social de la época, parece dedicarle tiempo y dedicación a sus hijos y ser feliz con ello. Y la mirada de Sorolla es de padre, amante, cómplice.
Y pese a las teorías sobre el malditismo y la vida problemática que debe llevar un artista para poder ser creativo, nos enfrentamos a un Sorolla que parece ser feliz con la mujer con la que comparte su vida y con la familia que ha creado con ella. Durante temporadas, a veces largas, Sorolla tiene que viajar lejos de su familia para atender encargos de su trabajo. La correspondencia que se guarda de esos periodos es realmente clara y tierna: Joaquín y Clotilde se echan mucho de menos y se dedican emotivas palabras de cariño. Uno siente casi pudor al asomarse así a una relación tan íntima...»
http://aliciaporamoralarte.blogspot.nl/
jueves, 10 de noviembre de 2022
El Cabañal y Sorolla. Galería fotográfica
El Cabañal y Sorolla. Galería fotográfica
lunes, 10 de octubre de 2022
Sorolla y el mar. La pesca del bou. 06. La venta de la pesca
Sorolla y el mar. La pesca del bou. 06. La venta de la pesca
«En la playa organizábase un mercado, donde a fuerza de gritos, manoteos e insultos, se realizaban las ventas.
Las amas de barca regateaban y reñían detrás de sus repletas banastas con todo el rebaño vociferante que había de revender el pescado al día siguiente en Valencia, y cuando llegaba el ajuste por arrobas recrudecíanse los insultos, discutiendo si habían de entrar las piezas gordas o la morralla. Dos capazos pendientes de cuerdas y unos cuantos guijarros enormes servían de balanza y pesas, y nunca faltaba algún chico del pueblo de la clase de leídos que se prestaba a ser secretario de las amas, llevando en un papel la cuenta de las ventas».
Flor de mayo
Vicente Blasco Ibáñez
Las mujeres recogían la pesca en cestas y a pie, las llevaban a la pescaderia que entonces estaba en la Plaza Redonda o lo vendían por las calles de Valencia al grito de "Peix fresc", pescado fresco.
La llegada de la pesca. 1889
Óleo. 88 x 104
Museo de Bellas Artes de Asturias
Sol de la mañana. 1901
Óleo. 81 x 128
Colección privada
Pescadoras en la playa de Valencia. 1907
Óleo. 82 x 106,50
Museo Sorolla
Pescadoras valencianas. 1915
Óleo. 201 x 133
Museo Sorolla































































